27 feb, 2018

Un pequeño corte, grandes beneficios

Publicado por: M. Teresa Capilla En: Maternidad Comentario: 0

A continuación podéis leer la experiencia de una mamá, nos relata como detectaron frenillo a su bebé a los dos meses de nacimiento.

Lo ideal es detectar frenillos en los bebés a las pocas horas o días del nacimiento.

Pero algunas veces, por diferentes motivos o circunstancias, no se detectan. Algunos pueden mejorar con el crecimiento, pero otros casos empiezan a detectarse al mes o mes y medio, que la lactancia parece que va empeorando, el bebé no engorda, se queda con hambre,...

Como asesoras de lactancia sabemos que hay síntomas e indicios claros, que pueden ser causa de un frenillo

Gracias Silvia, por compartir vuestra historia. Seguro que tus palabras pueden ayudar a mamás que puedan encontrarse en una situación parecida.

 

Cómo todos los padres siempre queremos hacer lo mejor para nuestros hijos, pero no siempre podemos tomar la decisión correcta por falta de información o ayuda.

Leonardo, nuestro primer hijo, nació el 13 de Agosto del 2017, con una cesárea de urgencia. Nació con un peso de 4040 gr., un chico “grandote”.

Tomamos la decisión de darle una lactancia exclusiva, pero los primeros cuatro días salía sólo calostro, Leonardo perdió más del 15% de su peso y estaba amarillo, así que los pediatras no nos dejaban irnos a casa.

Una señal que habrían podido detectar, (fué un problema desconocido para nosotros), es que nuestro hijo tenía el mentón muy retrasado. Ahora sabemos que se llama “retrognatia”.

 

 

Después de 4 días, me salió la leche y con la ayuda de una matrona, el peso sub 500 gr en menos de 12 horas y él se puso más rosado, así que nos dieron de alta.

Siendo madre primeriza no me había dado cuenta de que las tomas eran muy, muy largas,... más de 40/60 minutos, muy frecuentes, cada dos horas, y que el pequen͂o se cansaba tanto que se quedaba dormido cada vez.

Estaba todo el día y noche dando pecho, pero yo pensaba que era su forma de mamar.

Lo que si había notado era que él, para succionar la leche, hundía mucho las mejillas y hacía ruido. Leyendo el libro del Carlos GónzalezUn Regalo para Toda La Vidasupe que ésto no tenía que pasar.

Nosotros vivíamos en Mallorca desde hacía poco tiempo, y nuestra familia estaba toda en el extranjero, así que sin ayuda y si saber dónde acudir, al segundo mes decidimos acudir a un grupo de lactancia para ver si todo iba bien y para aclarar muchas dudas que teníamos.

Primero fuimos a la sala de lactancia de la clínica dónde Leonardo nació, pero lo que nos dijeron es que ciertamente hundía las mejillas, pero que aumentaba de peso, y yo no tenía grietas en los pezones, así que ellos no supieron decirnos nada más, y me dijeron que: había buen agarre, una correcta posición del nin͂o, etc.

También fuimos a su pediatra, y nos dijo que sólo tenía una ligera desviación del cuello hace la derecha (“torticolis”), pero que para él era por la posición fetal que había tenido, y nos sugirió que para descansar más, que diese a mi bebé suplemento de leche artificial por las tardes.

 

 

Siendo yo bastante testaruda, y sin ninguna gana de dar algo más que mi leche a nuestro hijo, decidimos buscar alguien más en el tema de la lactancia, así que por suerte, encontramos ABAM y conocimos a Teresa (asesora de lactancia de ABAM) en la tienda de Baby Tarta.

Teresa nos estuvo mirando y le pareció que había que corregir el agarre, se dió cuenta de que tenía retrognatia, y que eso podía ser señal de otra cosa, y la causa de sus tomas interminables, al mirarle su boquita le pareció detectar posible frenillo, pero como ese día nuestro bebé no se dejó mirar bien la boca, nos dió unas recomendaciones y nos sugirió volver en unos días.

Regresamos unos días después al grupo de apoyo De Madre a Madre, que hay en Baby Tarta, ese día conocimos también a Magda, otra compañera asesora de lactancia de ABAM.

Después de un breve encuentro y viendo a Leonardo mamar, Magda nos sugirió acudir a la Ostpata Cristina con la cual trabaja en equipo, para confirmar la sospecha de que tenía un frenillo corto.

Cristina confirmó el diagnostico: frenillo corto de tipo 1, el más corto.

La lengua de Leonardo estaba prácticamente aplastada y enganchada a su mandíbula, y su único recurso para mamar era hacer un vacío bruto con un enorme esfuerzo.

¿Qué podíamos hacer ahora?

Magda y Cristina después de habernos explicado todos los pros y contras de cortar el frenillo a los dos meses y medio de edad, tenían claro que para ellas lo mejor era cortarlo. Sin duda por algunas simple razones: puede ser molesto, y tenía algún riesgo, pero los beneficios a la larga serían más grandes.

Acudimos también a la revisión del pediatra ensen͂ándole lo que él no había detectado, el frenillo corto, y le pedimos su opinión. Para él no tenía sentido cortarlo, sino mejor esperar hasta lo cuatro o cinco an͂os para ver si padecería los supuestos problemas de dentición y pronunciación (algo habitual con frenillo).

Algo confundidos sopesamos todo lo que habíamos aprendido sobra el tema “frenillo corto”:

Pros:

- Cuánto antes se corta, es menos doloroso y ahora es un corte de tijera (especial para frenillos), se hacer de forma ambulatoria. Si se hace a los 4 an͂os sería una intervección en un quirófano.

- Raramente hay repercusiones psicológicas, pero puede pasar el rechazo del pezón.

- El bebé puede aprender a mover la lengua y si está tomando la leche materna, ésto será de gran importancia con la llegada del cuarto y quinto mes, que es cuando la salida de la leche se ha más por la succión del bebé, que por la presión interna al pecho.

- La mandíbula se puede mover libremente, así que todas las articulaciones faciales y del cuello están más relajadas, y no tensas.

Contras:

- Podría tener una recaída o pasar algo al cortar (cosa muy rara si el médico es competente).

- Rechazo del pecho.

Estuvimos pensando…

A pesar de todo, nos decidimos por lo que como padres nos parecía lo más correcto: cortar el frenillo por el bienestar de nuestro hijo, y así ha sido.

Leonardo nunca ha parado de mamar, pero al hacer el corte de frenillo, de pronto empezó a mamar con mucha más facilidad y velocidad, desde entonces empezó a sacar la lengua de la boca y el mentón se ha movido hacía delante como por arte magia.

El corte fué algo molesto, Leonardo tomó Árnica homeopática durante una semana, e Ibuprofeno pediátrico la misma tarde del corte y nunca más.

Estuvo molesto unos dos/tres días, después todo se ha vuelto mejor.

Estamos muy felices de haber tomado ésta decisión y creemos que él también.

 

Las gracias son para vosotras, asesoras que hacéis un trabajo estupendo para nosotras y sobre todos por nuestros hijos, la lactancia no es solo saludable, es también un valor para un mundo mejor.

Muchísimas gracias
Silvia Fabio e Leonardo

Si éste artículo te ha resultado interesante, déjanos un comentario en el apartado correspondiente a pie del artículo. Gracias, nos apetece saber vuestras opiniones.

 

Etiquetas: frenillo lactancia

Comentarios

Deja tu comentario